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Invitados de Polonia en Valencia

Cuando estuve de Erasmus en Valencia viví ahí con una compañera mía de la universidad en Polonia y por una semana nos visitaron nuestros amigos polacos, Juan y Juana – en serio, así ocurrió que se llaman de la manera idéntica. Tuvimos muy poco tiempo, pero lo apreciamos lo mejor que pudimos, los enseñamos la ciudad y unas curiosidades gastronómicas de la región.
Los recogí del aeropuerto a las 9 y pico, y… como todas las aventuras, nuestra también empezó poco a poco, en un tren subterráneo, de ahí los guié hasta el carrer del Duc de Gaeta, donde alquilamos el piso. Dorotea preparó el gazpacho y yo a lo rápido añadí las patatas con tzatziki.
toledo-1411569_640Para el martes habíamos planeado la recorrida por la ciudad. Visitamos la plaza de Virgen, la estación de trenes, la plaza catedral y volvimos por la Turia, mi parte de la ciudad preferida. Pero lo más importante era saborear la horchata en una horchatería abierta en el año 1836. La horchata es una bebida refrescante hecha de chufa, una planta cultivada en la región, y es difícil encontrarla fuera. El color de la bebida se parece a la leche de soya. Supongo que también la fabricación se asimila bastante, sin embargo el sabor es bastante dulce. Aunque mi primer encuentro con la horchata no fue tan sencillo. El primer trago me dejó sorprendido, aún no podía determinar si me gustó o no me gustó. Quedé indiferente. Si alguien me ofreciese un vaso, lo habría bebido, pero tampoco tuve ganas de correr al supermercado para comprarme una Tetra Brik.
El día siguiente el tiempo mejoró un poco, así que decidimos de irnos a la playa. No hacía tanto calor para que nos bronceásemos, sino lo suficiente para tomar una cerveza, charlar tranquilamente. Ahí también pasamos una hora o dos jugando a la carta de amor, que es un juego de cartas que nos divirtió muchísimo estos días.
El último día entero de su visita otra vez salimos a la ciudad para ver la Llotja de la Seda, un ejemplo de la construcción barroca civil del siglo XV, donde años atrás estaba un mercado. Durante nuestro paseo también encontramos una cervecería con cervezas llevadas de la lejanía Polonia.
Después de acompañar a Juan y Juana al taxi por la noche oscura de viernes, me metí en la cama por unas largas horas. Cuando desperté, me dio a pensar sobre la visita. No me gusta viajar, pero con esta visita entendí una cosa importante. Los dueños por pernoctar sus huéspedes ganan mucho más uno puede pensar a la primera vista. Ganan la oportunidad de conocer mejor a sus invitados de una manera que sería imposible sin una experiencia así. ¡Muchas gracias, Juan y Juana, por venir a nosotros!