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La comida local

Unas personas van de vacaciones para descansar y otras para saborear la comida local. A nosotros nos gusta tener dos cosas al mismo tiempo. Esta vez os voy a contar sobre mi experiencia con la comida italiana. Por lo general me encanta cocina italiana o por lo menos lo que me imaginaba que es la cocina italiana. Las pizzas, la pasta, los espaguetis o la lasagna, son cosas que se me antojaban probar durante mi viaje a Italia.

Mis amigos me han dicho que me vaya a un restaurante de un servicio italiano donde había mucha gente. Precisemente eso significa que restaurante tiene buena comida local y que la comida sabe a gloria. En el primer día de mi viaje probé un tipo de pasta, que para ser más precisa parecía una pasta al horno con salsa de tomate y el queso parmesano. No me gustó nada, el plato estaba muy caliente y muy caro. Además en recipiente había tanta grasa que no lo podía comer. Pensábamos que elegimos mar lugar, ya que era un poco casual y teníamos hambre, entonces decidimos comer algo rápido. En el segundo día de nuestro viaje comimos pizza en una pizzería cerca del Casco Antiguo del Foro Romano. Los lugares gastronómicos en Italia tienen tardes horas de apertura comparando con Polonia. Por ejemplo, si quieres comer una pizza, la puedes comer después de 2 o 3 de la tarde. Mi novio prometido ordenó una pizza Funghi y yo ordené una Margarita. Para ser honestos, las pizzerías en Polonia están equipadas ya en los productos originales de Italia, entonces queso mozzarella o parmesano, se los puede conseguir sin problema, así que la pizza local en Italia no hizo una gran impresión en nosotros.

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Al día siguiente probamos los macarrones en Vaticano, uno era con ajo y con chile y el mío llevaba salsa de tomate con ajo y albahaca, que realmente tenían buen sabor. Además, nos enganchamos a los cafés en Italia, ya que ahí hay una gran tradición de beber café por la mañana en las cafeterías rápidas es decir donde vienes, pagas un euro, bebes tu café y ya está (http://www.lot.com/es/es/equipaje-facturado). Lo que vale la pena mencionar, son los vinos blancos y las tapas, como queso de cabra, aceitunas con pepitas y un pan integral. Estos productos están exportados en Polonia, por eso me gustaba comerlos como un entremés en vez de comer chocolate o patatas de churrero.

Como los recuerdos para nuestra familia y mejores amigos, trajimos los vinos y el queso tipo Pecorrino Romano, que olía a las calcetines pero su sabor era inolvidable. Este viaje nos permitió una cierta distancia a la comida italiana y ser objetivos en decir los restaurantes polacos saben emular las cocinas más reconocidas en el mundo.