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Uno de los más grandes de Polonia

En las afueras de una pequeña ciudad de Walbrzych se yergue el castillo de Książ, que en sus adentros esconde alrededor de cuatrocientos cámaras y docenas de cajas de la escalera. El castillo está circulado por la parque paisajístico de Książ y está bastante alejado de la carretera principal, ya que la mejor manera de llegar ahí es en coche. Nuestro viaje al castillo empezamos en Wroclaw, la capital de la Silesia Baja, que está a unos ochenta kilómetros. Bien preparados, con el agua y dos bananas en la mochila nos metimos en el coche y con ganas salimos a nueva aventura.


Un buen consejo para todos los aventureros. Coged el dinero en efectivo. Pronto resultó que no se podía pagar con tarjeta por el aparcamiento (la única manera de aparcar en una distancia razonable) y tuvimos que entrar en la ciudad de Walbrzych en una búsqueda de un cajero automático – lo encontramos unos cinco kilómetros dentro de la ciudad después de comprobar otros tres sitios “probables”.

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También recomendamos adquirir las entradas con antelación por la Internet, así ahorramos unos doce eslotis. No es mucho, pero mejor tenerlo que no. Además, soltamos la larguísima cola en frente de la taquilla.
La parte más antigua del castillo se edificó en el siglo XIII por un tal Bolko I – apodo Severo –. No obstante, el tiempo más espléndido cayó en la época cuando fue gobernado por Prusia. Quizás la habitante más interesante de su historia era la famosa Daisy, una aristócrata inglesa quien se casó con Juan Enrique XV Hochberg. Su matrimonio no era ideal, pero hasta el nacimiento del tercer hijo, los esposos se respetaban y soportaban. Daisy era, como la llamaríamos hoy, una superstar de la flor y nata de la sociedad de aquel tiempo. Algunos aún arriesgan la opinión de que ella fue la mujer más bella de su tiempo, menos mal que podemos encontrar sus fotografías, para evaluarlo por nuestra propia cuenta.
Otra curiosidad es que el castillo estuvo preparado para acoger a Adolfo Hitler en los últimos años de la segunda guerra mundial. Hasta hoy en día los turistas pueden apreciar un pozo del ascensor oculto detrás de uno de los armarios en la segunda planta. Los investigadores de Książ descubrieron que los nazis tapiaron un par de cámaras presentes en los antiguos planes del castillo, ya que las cámaras ahora no aparecen ni se pueden encontrar en el edificio.
El castillo constituye una parte del paisaje por más que ochocientos y espero que estará ahí por muchos otros, a pesar de las lluvias, los vientos y el riesgo de fuegos.